La llegada del mayor general Ernesto R. Rodríguez García a la Dirección General de la Policía Nacional abre una nueva etapa para una institución que enfrenta uno de sus mayores desafíos: recuperar plenamente la confianza de la ciudadanía y demostrar que la seguridad pública puede ejercerse con firmeza, profesionalidad y respeto a los derechos de todos.
Rodríguez García no llega a la jefatura policial como un desconocido. Su trayectoria incluye responsabilidades en prevención, investigación, tránsito, mando territorial y, más recientemente, la Inspectoría General de la institución. Esa experiencia puede ser una ventaja, porque conoce desde dentro las fortalezas y debilidades que enfrenta la Policía Nacional.
Sin embargo, el verdadero reto comienza ahora. No basta con realizar cambios de funcionarios o mover piezas dentro de la estructura policial. La ciudadanía espera resultados concretos: menos delincuencia, respuestas más rápidas ante las denuncias, mayor presencia policial en los barrios, investigación efectiva de los delitos y una Policía que trate al ciudadano con respeto.
En sus primeros días, el nuevo director ya ha dispuesto cambios en áreas como Inteligencia, Prevención, Recursos Humanos, Policía Comunitaria y Policía Científica. Estas decisiones pueden ser una señal positiva, pero deberán medirse por sus resultados y no solamente por los anuncios.
Desde nuestra perspectiva, el mayor general Rodríguez García tiene una oportunidad importante para demostrar que la reforma policial no debe quedarse en discursos. La seguridad se construye en las calles, en los destacamentos y en la confianza que el ciudadano tenga cuando acude a un agente de la autoridad.
También será fundamental fortalecer la Policía Comunitaria, mejorar la preparación de los agentes y exigir disciplina interna. Una institución que pretende combatir la delincuencia con autoridad debe, al mismo tiempo, garantizar que sus propios miembros actúen dentro de la ley.
Por eso, la sociedad dominicana debe darle al nuevo director la oportunidad de demostrar su capacidad, pero también debe observar y evaluar su gestión. Ni apoyo ciego ni críticas anticipadas: resultados.
El mayor general Ernesto R. Rodríguez García tiene ahora la responsabilidad de convertir su experiencia en acciones concretas. El país necesita una Policía Nacional cercana, profesional, preventiva y firme frente al delito, pero igualmente respetuosa de la dignidad y los derechos de cada ciudadano.
El tiempo dirá si este nuevo cambio de mando representa simplemente otro relevo o el comienzo de una transformación real. La ciudadanía, más que promesas, espera resultados.





