Saltar al contenido
Siempre Por La Verdad

Perdón o resentimiento

29 de mayo de 2020

Algo que todos los seres humanos tenemos en común es que nos han pasado cosas que nos han llenado de dolor, algunas las olvidamos y no nos importa alejarnos de quien nos hizo daño, pero a veces la ofensa viene de alguien a quien le tenemos mucho afecto, un familiar, una pareja o un amigo de años, del cual no teníamos la más mínima intención de alejarnos o romper cualquier lazo con esa persona y si es familiar peor aún, pues nadie deja los lazos sanguíneos.

Anuncio

Sucede también, que a veces reestablecemos la relación, pero el dolor de lo ocurrido sigue ahí y al más mínimo fallo de la persona explotamos y traemos al presente lo que paso anteriormente y volvemos y lo reclamamos cuando ya estaba supuestamente perdonado, en fin, otras veces hasta de los padres nos alejamos en vez de tratar de perdonar de corazón y de reestablecer la relación.

Anuncio

Hoy te quiero decir que no te culpes por eso que sientes, porque probablemente no hayas intentado poner esa situación en manos de Dios, el cual es el único que tiene el poder de sanar heridas, restablecer relaciones, sembrar amor, sacar toda raíz de amargura y renovarnos los sentimientos. No hay humano capaz de sanar heridas del alma, solo Dios.

Anuncio

Recordemos lo que dice en Mateo 18: 21-22:  entonces se le acerco Pedro y le dijo Señor: ¿Cuántas veces perdonare a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.

Pero ahí no termina todo, todos queremos que Dios nos perdone, y esto aparte de ser un mandato es un requisito para ser perdonado por nuestro Dios, así lo dice en Mateo 6: 14- 15: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonara también a vosotros vuestro padre celestial, más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonara vuestras ofensas.

No te digo que será fácil, pero si te digo que será posible si lo pones en las manos de Dios, esa amistad o esa relación familiar, que está dividida por el resentimiento tiene una solución y esta en nuestro Señor Jesucristo.

A %d blogueros les gusta esto: